¿Quién ha sido? ¡Que dé un paso al frente!
Siempre hemos pensado que el izquierdo por delante debería estar presente solo, o especialmente cuidado casi en exclusiva, en el misterio de San Gonzalo. Y no por su origen y creación. Así también lo pensamos de algunos de los pasos con los que los hermanos costaleros de Tres Caídas de Triana realizan para alentar el “levántate” que inspira su misterio. Más bien por su significado, que puede ser mucho más profundo, en el Soberano Poder ante Caifás.
Yo soy. Aquí estoy. Jesús da ese paso al frente de valentía. Este es el mensaje rotundo que proclama el Señor al poder religioso. Así también lo dejó escrito su escultor a sus pies…
Ser y valiente. Lo uno de mano de lo otro. No se trata de ser en un momento determinado suficientemente valiente para reconocernos cristianos en un mundo secularizado y que, de manera más o menos visible, apaga la luz que viene de lo más profundo de lo que somos. Ahí donde reside Dios mismo…
Se trata de «ser». Si lo eres, la coherencia no será un esfuerzo adicional, una premisa en pensamiento a recordarte continuamente. Si lo somos, se nota, nos desborda, nos delata cada decisión cotidiana. ¿Cómo tratas a los demás en tu círculo de amistades, de trabajo, en tu familia? ¿Tienes que esperar a una catástrofe para ayudar a quienes lo necesitan? ¿Cómo compartes tu tiempo de ocio? ¿Qué pintan los apartados de la sociedad en tu vida?
La valentía del Soberano Poder no reside solo en ese “sí soy”, sino en todo lo que le llevó hasta allí.
Si eres valiente, acoges al extranjero, como él mismo acogió a los gentiles y dijo que eran tan hermanos como los propios.
Si eres valiente, acoges a los que profesan otra religión, como él mismo hizo en su tiempo, llegando a decir que algunos tenían más fe que los de sus propias creencias.
Si eres valiente, antepones la misericordia a los dictámenes legales, como él mismo exigía ante los enfermos y apartados.
Si eres valiente, no dudas en tocar la podredumbre, como él tocó a leprosos.
Si eres valiente, defiendes y acoges a los excluidos, incluso a los que la muchedumbre quiere apedrear o vilipendiar, ya sea en vivo o en redes, no te amedrentas ante la masa…
Si eres valiente, amas al enemigo, cuidas el estigma aun remanente hacia las mujeres, privilegias el cuidado de la infancia, molestas al poder establecido, luchas en el barro por la reconstrucción de vidas, defiendes públicamente al indefenso, abandonas el rebaño y vas a por la oveja perdida…
Todo esto y quizás mucho más es lo que supuso el rasgar de las vestiduras de Caifás. No solo la declaración de su ser Hijo de Dios. Imagina… para Caifás es imposible que Dios sea así y quiera eso.
Busca en ti mismo o en la sociedad que nos acomoda si quizás, en un discurso de tibieza, proclama algo parecido… ¿Es imposible que Dios sea lo que tu vida proclama? Ojalá sea así por coherencia con su ser, con su Palabra.
Eso es ir con el izquierdo por delante. Eso es ir con camino firme por la vida, con la verdad con mayúsculas por delante.
Un caminar que se transforma en alegría, en barrio orgulloso y en gracia bajo palio con su Virgen de la Salud.
¡Que así sea!